lunes, 28 de enero de 2013

Primer acto de justicia por los compas en Campomar

Integrantes de la Agrupaciòn La Dignidad pintaron ese dìa este mural en las paredes de Campomar
"Interrumpir las labores ante el eventual hallazgo de restos óseos"

(AW) Integrantes de la "Comisión de Vecinos de Lanús por Memoria, Verdad y Justicia en Campomar" denunciaron durante una conferencia de prensa que en la fábrica textil Campomar de Valentín Alsina funcionó un centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura militar. Con el aval de la Justicia, hoy las instalaciones están siendo demolidas por Electroingeniería para llevar adelante un emprendimiento inmobiliario: proyecto "Nuevo Valentín Alsina", inaugurado por la presidenta de la Nación Cristina de Kirchner y el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, a mediados de este año.

CAMPOMAR

La "Comisión de Vecinos de Lanús por Memoria, Verdad y Justicia en Campomar" se conformó a mediados de año y dio su tercera conferencia de prensa este lunes en el Hotel Bauen. Esta vez la convocatoria fue para denunciar que la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, "sin investigar y, a pesar de los testimonios, levantó la medida de no innovar y autorizó a Electroingeniería para que avance con las obras de demolición de la exfábrica textil Campomar", donde la empresa construirá un complejo urbanístico de torres.

Los vecinos se manifestaron indignados porque existen denuncias que en la textil funcionó un Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE), por lo que la medida "es una burla para todos los familiares que aún buscan a sus seres queridos".

Exigen "una decisión política del gobierno nacional" para que la Justicia investigue "de verdad", a la vez que la Cámara "vuelva a dictar la medida de no innovar y que se inicie de inmediato una investigación con georadar, fósforo y todos los adelantos científicos existentes" en el predio a fin de establecer si hay enterramientos humanos.

El licenciado en Ciencias Antropológicas, Diego Aguirre, mencionó distintos métodos de investigación antropológica que podrían realizarse en el lugar, pero el Equipo Argentino de Antropología Forense aún no los efectuó.

La Comisión asegura que la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata "nunca investigó" y "sólo realizó una visita ocular en el baldío del predio, sin ingresar a los dos edificios centrales que aún quedan en pie". Por ello reclama una nueva investigación y "que se tome declaración a los testigos que ya fueron citados y que se difundan públicamente los pasos de la investigación".

Los testigos

Los testigos denunciaron que durante la última dictadura militar en la exfábrica textil Campomar, ubicada en la avenida Remedios de Escalada al 3300, Valentín Alsina, partido de Lanús, funcionó un CCDTyE. Al lugar ingresaban vehículos con personas armadas y bajaban helicópteros. Se escuchaban tiros y gritos provenientes del edificio.

Una profesora de Biología de la Escuela Media Nº 9, lindante con la exfábrica textil, mencionó que en 1979, mientras hacía una excursión de campo con sus alumnos, en el predio de Campomar encontró un cráneo humano con un agujero y manchado con sangre. Lo recogió y se lo llevó a la directora de la escuela, quien le ordenó que hiciera un informe y lo llevara a la Comisaría Tercera de Valentín Alsina. Allí le recibieron el cráneo y el informe.

Quien fue jefa de preceptores de la escuela mencionada, contó que en 1983 vio un cráneo semienterrado con un agujero en la región frontal. Hoy, tras haber estudiado y recibirse de perito balística, puede afirmar que se trataba de una calavera de tamaño chico, por lo que supone que se trataría de una mujer y que el orificio era producto de una bala.

Junto con la vicedirectora de la escuela, la jefa de preceptores también hizo la denuncia a la Comisaría Tercera pero no les quisieron dar una copia del documento.

La Cámara Federal de La Plata no solicitó esas pruebas a la institución policial.

La Comisaría Tercera está ubicada a tres cuadras de la textil y se probó que formó parte del "Circuito Camps".

Los sobrevivientes

Sin embargo, los mencionados testimonios eran insuficientes para que prosperara una investigación judicial. Era necesaria la declaración de sobrevivientes. Fue así que la Comisión de Vecinos dio con dos víctimas del terrorismo de Estado que fueron torturadas en la exfábrica Campomar. Uno de ellos sólo habló con los vecinos pero se niega a testimoniar en la causa pues "está muy atemorizado".

La segunda víctima es un obrero (se preserva su nombre para protegerlo) que relató su secuestro el 20 de diciembre de 1978 y su posterior traslado a la fábrica Campomar. Allí fue interrogado, torturado y sometido a simulacros de fusilamiento. El obrero tiene certeza del lugar pues trabajaba al lado de Campomar, enfrente de una fábrica de clavos y conocía los ruidos de las mismas. También pudo ver el sitio cuando se corrió su capucha.

Luego pasó por otros centros clandestinos, entre ellos la Comisaría Tercera. En 1980, recuperó la libertad tras la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El trabajador aportó su testimonio en "El Juicio de la Verdad", en 2011, y el 23 de octubre de este año lo ratificó y amplió en la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.

Paralelo a la "Comisión de Vecinos de Lanús por Memoria, Verdad y Justicia en Campomar", trabaja en esta causa la "Comisión Provincial por la Memoria".

El 4 de septiembre de este año, esta última solicitó a la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata que se dicte una medida de no innovar a fin de impedir la demolición de la mencionada exfábrica Campomar. También presentó un recurso de "amicus curiae" (Amigos del Tribunal).

Recurso de "amicus curiae"

El recurso de "amicus curiae" presentado por la Comisión Provincial por la Memoria en el marco de la Causa Nº 2692/SU, sostiene que "en atención a las pruebas e indicios recabados hasta el momento, el predio de la exfábrica Campomar podría haber sido utilizado como CCDTyE en la última Dictadura Militar, hechos que constituyen -sin lugar a dudas- un asunto de interés público en la investigación de los hechos allí ocurridos y la averiguación de la verdad".

La presentación establece su interés en la resolución del caso, dada "la honda preocupación de que se permita que la empresa Electro Ingeniería S.A. prosiga con las obras de demolición de la ex fábrica Campomar, con el fin de construir un complejo urbanístico de torres, obstaculizando así el derecho que le asiste a todos familiares de las víctimas de los abusos del Estado ocurridos en la última dictadura cívico-militar, como así también a la sociedad en su conjunto, de conocer cuáles fueron las circunstancias relacionadas con la desaparición y/o detención ilegal ocurridas en dicho predio".

En atención a los argumentos expuestos, y "ante la posibilidad de que puedan hallarse prueba o indicios de que existió un centro clandestino de detención, fusilamiento y enterramiento de personas desaparecidas en dicho predio", la Comisión Provincial por la Memoria solicitó a la Cámara Federal de La Plata "que se amplíe el plazo de la medida de no innovar -por el tiempo que sea necesario- y se arbitren los mecanismos y medidas pertinentes a fin de determinar si la exfábrica Campomar fue un CCDTyE en la última Dictadura Militar".
 
Suspensión de la obra. Una inspección ocular externa

El 18 de octubre, la Cámara Federal resolvió hacer lugar a la solicitud de no innovar, suspendió la demolición por el plazo de 30 días y dio intervención al Equipo Argentino de Antropología Forense para que evalúe el terreno, los antecedentes probatorios recabados y en su caso establezca la necesidad de llevar adelante tareas de investigación de campo.

El 12 de octubre, el juez Leopoldo Schiffrin de la Cámara de La Plata hizo una inspección ocular en el predio de la fábrica. Miembros de la Comisión de Vecinos acercaron tres testigos al lugar, que manifestaron haber encontrado un esqueleto, dos cráneos, una picana y precintos para esposar las manos. Los vecinos solicitaron al juez que también hiciera una inspección ocular en el interior de la fábrica, pero el magistrado se negó.



"Interrumpir las labores ante el eventual hallazgo de restos óseos"

El 22 de noviembre, la Cámara revocó la medida de no innovar y autorizó a Electroingeniería para que avance con las obras de demolición de la fábrica, pero "antes de su iniciación deberá prestar declaración jurada ante esta Cámara de interrumpir las labores ante el eventual hallazgo de cualquier elemento sospechoso, que se pueda relacionar con restos óseos u objetos relacionados con el proceso de represión (de carácter policial o militar)". Además, "deberán dar noticias al Tribunal" de tales hallazgos.

Los integrantes de la Comisión de Vecinos de Lanús entienden que si se demuelen los dos edificios centrales, van a desaparecer pruebas y ello sería el fin de la investigación.



Emprendimiento inmobiliario "Nuevo Valentín Alsina"

El destino de la exfábrica textil Campomar es el proyecto "Nuevo Valentín Alsina", promovido por el Gobierno nacional y el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez. El emprendimiento inmobiliario fue otorgado a la empresa constructora Deisar del Grupo Electroingeniería, ligado a Carlos Zannini, secretario legal y técnico de la Nación.

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El convenio para la construcción del complejo urbanístico fue firmado el 31 de mayo de este año. En la firma estuvieron presentes el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, por parte de Electroingeniería el ingeniero Osvaldo Acosta (presidente), el ingeniero Gerardo Ferreyra (vicepresidente) y Eduardo Barbera por DEISAR. También participó el arquitecto Roberto Converti, de "Oficina Urbana", estudio que diseñó el proyecto.

A principio de julio pasado, en videoconferencia, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró oficialmente las obras, conjuntamente con Darío Díaz Pérez, Osvaldo Acosta, Gerardo Ferreyra y Eduardo Barbera, entre otros.

La exfábrica está ubicada en un predio de 5,8 hectáreas, donde se levantarán 2500 departamentos de uno, dos y tres ambientes, en edificios de trece pisos con espacios verdes y calles internas abiertas al tránsito vehicular. El emprendimiento se divide en tres áreas: residencial, comercial y espacio libre y comunitario, que proveerá a esta zona de más lugares al aire libre, recreativos y educativos.

En un predio de casi tres hectáreas, el Club Atlético Lanús levantará un complejo deportivo: una piscina olímpica climatizada, canchas de fútbol y básquet, además de gimnasios para diversas actividades.

Liliana Giambelluca


La historia y la propuesta de la Casa de la Memoria y Resistencia Jorge "Nono" Lizaso

“Un proyecto de vida de los años ’70”

Donde funcionó la Unidad Básica Combatientes Peronistas, en Vicente López, actores de la década del ’70 junto a jóvenes militantes ofrecen un recorrido por la casa para recuperar y transmitir la experiencia de participación política de aquellos años.

Imagen: Guadalupe Lombardo
 Por Alejandra Dandan


Detrás de la puerta, las paredes parecen congeladas en el tiempo. “Bienvenido General Perón”, proclama una lámina. “Evita. Vive en la memoria del pueblo”. Y entre pintadas con nombres de los primeros caídos de la larga pelea de los ’70, el blanco y negro del afiche con las multitudes de FAR y Montoneros convoca a Ezeiza “Junto a Perón”. Justo Pereira se detiene de pronto en la entrada de la casa. Este hombre, que para cuando todo esto era ruido y acción cambió su territorio de militancia por aquello de que “se milita donde se trabaja”, dice que tiene que empezar a hablar desde esta entrada. A contar desde acá la historia de lo que hasta 1975 fue la Unidad Básica Combatientes Peronistas, coordinadora zonal de la Regional 1 de la Juventud Peronista, ahora llamada Casa de la Memoria y Resistencia Jorge “Nono” Lizaso y a la que preparan como parte de un recorrido para jóvenes militantes o estudiantes. “La idea es empezar el recorrido de la casa por acá afuera”, dice Justo Pereira y mira alrededor. Los autos corren sobre avenida Mitre al 1900 en Vicente López. Un paso estratégico a Capital que articula ahora, como entonces, la zona norte del conurbano. “Después de los años ’40 empiezan a surgir en esta zona muchos talleres que dan al lugar un movimiento de trabajadores importantísimo”, se entusiasma. “Está Hidrófila Argentina, Editorial Abril, pinturas Alba, Colorín, muchas textiles, como Productex, Cofia, Sedalana. También Metalúrgica Tensa, Ford, Fundiciones Santini, astilleros Astarsa, Mestrina, Matarazzo. Una infraestructura que aglutinaba a muchos. En ese proceso se produce el ’45, cuando esa masa de trabajadores provoca una irrupción en la Patria y empiezan a tomar decisiones a través del peronismo. Esta Casa está involucrada en ese proceso: toda esa masa se ubicó en esta zona, llegó el ’55 y a pocas cuadras de acá se reúnen los compañeros que estaban planificando un alzamiento. En la calle Yrigoyen al 4500 estaba la casa de Horacio di Chiano y en ese lugar son secuestrados todos los concurrentes y trasladados a la comisaría 2 de Florida y de ahí los llevan a José León Suárez, donde son fusilados. Cinco fusilados de José León Suárez son de Vicente López”, indica y se pone a contar: los ferroviarios Nicolás Carranza y Francisco Gariboti, Carlos Lizaso, el portuario Vicente Rodríguez y el empleado de la Siam Mario Brión.

A la esquina de Mitre y Malaguer llega ahora Juan Grimald, grandote, formado en el gremio de la construcción, emigrado de la Coordinadora gremial de San Martín. Cae con el mate. Entre saludos, llegan otras tres compañeras. Una más grande, Teresa Meschiatti, ex detenida de La Perla, y Daniela Klun y Adriana Grandamarina, de La Cámpora Vicente López. Durante las próximas horas ellos describirán trayectorias comunes para pensarse en una misma historia: de la resistencia peronista y combativa, la JP, la Tendencia, Montoneros, los desaparecidos y La Cámpora.

La Casa de la Memoria Nono Lizaso se inauguró oficialmente en octubre del año pasado. Trabajó el equipo de arquitectos que proyectó la recuperación de la Escuela de Mecánica de la Armada. Reconstruyó el lugar con la espesura de lo que era. Preservó afiches con los puños levantados en “V” y pintadas, rascó paredes con manos de artista hasta encontrar viejos grabados que aún hielan algo dentro del cuerpo.

“Compañero Hugo Jaime. Presente”, lanza la pared más importante, en el salón, cruzando la entrada. Todavía puede verse hasta el pulso del aerosol. “El compañero Hugo Jaime trabajaba en una metalúrgica”, dice Pereira. “Muchos compañeros nuestros por su actividad sindical eran botoneados por la patronal, que estaba vinculada con las patotas como la Triple A. Este compañero muchas veces nos cubrió cuando íbamos a volantear en Ford, eran las siete de la mañana y tenías que tener seguridad porque salían los matones de adentro. Muchas veces nos bancó y nosotros a él. El un día sale del trabajo, va a tomar el colectivo y lo estaban esperando. Lo aprietan y en realidad lo matan a la salida del trabajo, en el año ’74. Era delegado, miembro de la agrupación Vallese de Metalúrgicos. Vino un compañero acá, no preguntó nada a nadie y pintó el nombre.”
Luche y vuelve

Abajo de ese repentino cuerpo presente, un banner muestra una foto con esa misma pared años atrás, la misma leyenda y como en un juego de espejos, o fantasmas, la fuerza de un salón lleno de gente. Grimald convida un mate y sintetiza en clave de luche y vuelve parte de esa historia. Año 1972, le ofrecen la casa al Nono Lizaso, parte de una reconocida familia en la zona de luchadores peronistas. El lugar estaba desocupado por un conflicto con el propietario que no lo podía alquilar. Ocupan la casa. Alrededor de las paredes levantaron contenciones de ladrillos por los tiempos de pelea. Hubo varios atentados en los años que siguieron, como enfrentamientos con la UOM. En la sala principal que hoy está vacía había una mesa, solían sentarse el Nono y su compañera, la “China” María del Carmen Núñez. Cada tanto aparecía Julio Troxler. Afuera había un parquecito. Se hacían peñas, ollas populares como durante la toma de la fábrica Matarazzo, que aparece retratada en otro banner. Entre los juegos corrían los hijos de los compañeros y hasta cuentan que para los carnavales alguno de los “jetones” que venía a ver al Nono salía enfurecido porque la China los recibía con agua.

Uno de los espacios más importantes era la enfermería. Todavía está el cubículo. Aprendían a poner inyecciones en naranjas. Recibían a los de Medicina del Trabajo: “Venían a hacer un apuntalamiento para reclamar por las condiciones de salubridad. Los médicos nos venían a explicar cómo pedir mejoras. Las fábricas eran un desastre. Ante esos conflictos se tomaban las fábricas, a veces las presiones eran mayores y había que fijarse dónde vivía el gerente para ir a visitarlo y decirle mire...”.

La casa tuvo dos etapas. La primera de 1972 a 1975. Luego hubo allanamientos, el paso a la clandestinidad, los desaparecidos y caídos que pueden verse en una innumerable cantidad de baldosas todavía sin nombres, en la entrada. En 1998 alguien vio un cartel de venta en la casa, arrancaron el candado y la ocuparon.
La segunda etapa

“Bueno, ese día era un domingo, entramos acá –dice Pereira– y nos encontramos que todo esto estaba tal cual lo habíamos dejado en el ’74.” Estaban las marcas, los afiches, dice Grimald: “Nada más que era todo un basural: había yuyos por todos lados, fierros tirados, cajones, todo lleno de calderas. Y yo encuentro una bolsa marinera grande llena de guantes blancos de gala, de esos que tienen los marinos”.

La casa estuvo ocupada por un marino retirado llamado Humberto Andrelo. La avanzada la hicieron dos hermanas de la resistencia, detrás se metieron pibes de todas las agrupaciones. “Pasan un par de días y viene Andrelo y no puede admitir la toma de la casa”, dice Grimald. “Intima al desalojo, no le dan pelota y ahí recurre a la cana. La cana viene con una patota de civiles y la patota de uniformados. Hete aquí, se armó un tole tole y ahí tienen intervención los judiciales. El secretario de judiciales zona norte consigue un fiscal y se ordena no innovar y paró la demolición, si no la casa la tiraban abajo.”

Arriba de un escritorio, en una carpeta, aparece la foto de Rodolfo Walsh. Al parecer, por acá pasó alguna vez porque era una de las paradas del compañero de su hija Victoria, Emilio Costa.

“El día del tole tole llegaron los medios, después salió la declaración de patrimonio histórico de la provincia de Buenos Aires. Había una chica que militaba en la agrupación Cullen, de la universidad; su papá era diputado provincial, Carmelo Gómez. Cuando lo vio le dijo: ‘Papá van a tirar la casa, tenés que hacer algo’. Carmelo hizo un proyecto de declaración, enseguida lo aprobaron por unanimidad el Concejo Deliberante y después las dos cámaras.”

Pereira se levanta. En el piso está el bronce con la leyenda de esa resolución. “En esta casa se pensó, se luchó, se soñó con la justicia social. Fue declarada monumento histórico, definitivamente incorporada al patrimonio histórico cultural de la Provincia de Buenos Aires por el decreto 4317 del ’98-’99. 5 de agosto del ’99.”

“A veces se mira y parece que esto empezó ayer pero fueron diez o doce años de lucha para conseguir este objetivo”, dice el grandote Grimald. “Redondeo: el objetivo de esta casa es trasmitir lo que ha sido un proyecto de vida de los años ’70 y, si bien tiene una pertenencia definida, fue un proyecto por un país mejor. Queremos trasmitir esto, pero no como un museo estático sino interactivo: a través de folletos, bibliografía y charlas fundamentalmente de lo que fueron la década del ’70, la militancia y la participación política. Seguimos pensando como entonces, eso no ha cambiando: en cierta medida somos actores de los ’70 participando nuevamente.”

miércoles, 23 de enero de 2013

Falleció la integrante de Madres de Plaza de Mayo de La Plata, Zulema Castro de Peña

La integrante de Madres de Plaza de Mayo de La Plata, Zulema Castro de Peña falleció en la ciudad de La Plata, donde vivía y desde donde luchó por la búsqueda de los desaparecidos durante la última dictadura, a partir del secuestro de sus dos hijos varones, Isidoro y Jesús Peña.
Los restos de Zulema Peña -que falleció este martes- serán cremados en el marco de una ceremonia íntima, según se informó hoy.

La dirigente de las Madres de Plaza de Mayo platense había dedicado su vida a la lucha por los Derechos Humanos, junto a su esposo, Isidoro Peña, fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en La Plata.

El disparador de aquel compromiso había sido la desaparición de sus hijos Jesús e Isidoro en el marco de los crímenes cometidos por el genocidio desatado por os militares a partir del 24 de marzo de 1976.

Jesús Peña era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y fue secuestrado el 26 de junio de 1978 en La Plata, en tanto su hermano, Isidoro, también militante del PRT-ERP, fue secuestrado el 10 de julio de 1978, en la Capital Federal.

En 1997 la tarea del Equipo Argentino de Antropología Forense permitió establecer que ambos militantes habían sido víctimas de uno de los denominados "vuelos de la muerte" tras haber estado detenidos en el centro clandestino El Olimpo.

A fin del año pasado la Municipalidad de La Plata colocó una de las "Baldosas por la Memoria" en la casa de la calle 9 Nº 131 entre 34 y 35, donde vivieron los Peña, en el marco de las señales urbanas para recordar a las víctimas platenses del terrorismo de Estado.

Durante una entrevista periodística al cumplirse 30 años del último golpe, Zulema Peña no dudó en señalar que se sentía "orgullosa" de sus hijos y que si hubiese tenido la oportunidad de volver a educarlos "volvería a hacerlo de la misma forma, con el abuelo y con el padre".

sábado, 29 de diciembre de 2012

Militares procesados por la tortura, mutilación y fusilamiento de Victor Jara

Asesinado en el Estadio de Santiago de Chile a días del golpe, Víctor Jara fue golpeado con ensañamiento y muerto de 44 balazos. La Justicia acaba de acusar a dos militares por su muerte y a cinco más como cómplices.

 Por Christian Palma

Desde Santiago

El ministro especial de la Corte de Apelaciones de Santiago, Miguel Vázquez, sometió ayer a proceso a los militares retirados Hugo Sánchez Marmonti y Pedro Barrientos Núñez como autores del homicidio del reconocido cantautor chileno Víctor Jara. Jara fue ejecutado el 16 de septiembre de 1973, en el Estadio Nacional de la capital de Chile –que hoy lleva su nombre–, cinco días después del golpe militar perpetrado por Augusto Pinochet. El emblemático artista fue apresado en la Universidad Técnica del Estado –hoy Universidad de Santiago– donde daba clases de canto y teatro, y sufrió una serie de apremios hasta que fue asesinado.

La diligencia del magistrado decretó la captura internacional del procesado Barrientos Núñez, quien se encuentra residiendo en Estados Unidos. El militar retirado le dijo a un programa televisivo norteamericano que nunca estuvo en el Estadio durante el golpe y que, por ende, no mató a Jara. “Yo nunca estuve en el Estadio Chile, no tengo nada que ocultar. No maté a Víctor Jara y eso lo pueden corroborar los oficiales que estaban ahí”, afirmó en ese momento.

El ministro Vázquez también encausó a Roberto Souper Onfray, Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Hasse Mazzei y Luis Bethke Wulf como cómplices del brutal crimen.

El detalle del procesamiento indica que, durante su detención, Jara “fue reconocido por el personal militar instalado al interior del Estadio Chile”. Tras ello, el cantautor fue separado del resto de los prisioneros y llevado a otras dependencias ubicadas en los camarines, las que eran usadas como salas de interrogatorios y tortura. Ahí, el autor de los verdaderos himnos musicales “El derecho de vivir en paz” o “Te recuerdo Amanda” fue agredido físicamente en forma permanente por varios oficiales. Al parecer, los militares se ensañaron con sus manos, como testificó un sobreviviente del Estadio (ver aparte).

El informe agrega que “el 16 de septiembre de 1973 se procedió al traslado de todos los detenidos del Estadio Chile, con excepción de Víctor Lidio Jara Martínez y de Littré Quiroga Carvajal”. En esa oportunidad, “se dio muerte a Víctor Lidio Jara Martínez, hecho que se produjo a consecuencia de, al menos, 44 impactos de bala”, según se precisa en el respectivo informe de autopsia”. El cadáver acribillado fue encontrado días después junto a los de otras personas por pobladores en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano, “con signos evidentes de haber recibido golpes en el cuerpo y los impactos de bala”. La familia de Jara tuvo que enterrarlo en secreto y sólo pudo hacerlo gracias a que una funcionaria de la morgue reconoció el cuerpo y les avisó.

El procesamiento agrega que de las declaraciones en la causa “surgen presunciones suficientes para estimar que a los dos primeros de éstos les cupo una participación en calidad de autores y, a los demás nombrados, una participación en calidad de cómplices, en los hechos investigados”.

EL ROL DE JARA EN EL ARTE Y LA POLITICA DE SU PAIS
Vida y pasión de una voz chilena

El cantautor chileno Víctor Jara, por cuyo asesinato un tribunal ordenó ayer la detención de ex oficiales del Ejército acusados de ser autores y cómplices de su muerte, fue una de las primeras víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet. Tras ser torturado, lo mataron el 16 de septiembre de 1973, sólo cinco días después del golpe. Actor, director teatral, cantante y bailarín, alcanzó fama con temas como “Te recuerdo Amanda”, “El cigarrito” o “El derecho de vivir en paz”, melodías de amor y protesta social que lo convirtieron en un ícono de la música popular latinoamericana.

Nacido el 28 de septiembre de 1932 en la localidad de San Ignacio, en el sur de Chile, fue uno de los principales exponentes del folklore chileno y uno de los más reconocidos miembros de la llamada “nueva canción chilena”, que además integraban artistas como Violeta e Isabel Parra y las agrupaciones Quilapayún e Inti-Illimani. Miembro del Partido Comunista Chileno, fue un ferviente partidario de la Unidad Popular, la coalición que llevó a la presidencia a Salvador Allende, el primer marxista en llegar al poder a través del voto popular, en 1970.

Casado con la coreógrafa británica Joan Turner y padre de dos hijas, Manuela y Amanda, el músico fue apresado al día siguiente de la instalación de la dictadura de Pinochet el 11 de septiembre de 1973, cuando se encontraba en el interior de la Universidad Técnica del Estado, donde se desempeñaba como docente. Luego de ser torturado en el Estadio Chile, un recinto deportivo cerrado en el centro de Santiago que hoy lleva su nombre, murió el 16 septiembre de 1973, a los 41 años, tras ser acribillado con 44 balazos y con las manos mutiladas. “¡Mira mis manos, mira mis manos... me las machacaron para que nunca más vuelva a tocar la guitarra!”, le relató el propio Jara al periodista Sergio Gutiérrez, que se encontraba también detenido en el Estadio Chile.

Los restos del cantante fueron abandonados en la vía pública y reconocidos días después por una funcionario de la morgue de Santiago que avisó a la esposa del cantautor, quien lo enterró secretamente. En diciembre de 2009, 36 años después de su muerte, la Justicia chilena, que no había podido identificar a los asesinos de Jara, ordenó la exhumación de sus restos. Luego, el cantante fue enterrado en una ceremonia oficial en la cual participó la entonces presidenta Michelle Bachelet. En el mítico galpón bautizado con el nombre del cantautor y que sirvió de marco para la ceremonia fúnebre, no había espacio para el llanto, la pena o las caras tristes. Durante dos días, el lugar –en la céntrica Plaza Brasil, de Santiago– fue el escenario de una gran fiesta popular. Y como le gustaba a Jara, con cantores callejeros, vendedores ambulantes, poetas populares y cuanto hay de personajes en los cuales se inspiró a la hora de componer sus canciones reconocidas en el mundo entero. Así, el funeral del cantautor dejó en claro que su legado permanece incólume.

El artista ha recibido innumerables homenajes, como el que le brindó el cantante inglés Roger Waters, ex líder de la banda de culto Pink Floyd, quien le dedicó un concierto que realizó en Santiago, en marzo pasado.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Duelo en las dos orillas por Alberto Méndez

Hoy velan los restos de un desaparecido uruguayo

Duelo en las dos orillas

El gobierno de Uruguay entregará hoy a sus familiares los restos del ciudadano uruguayo Alberto Mechoso Méndez, detenido en Argentina el 26 de septiembre de 1976 y asesinado un mes después. Los restos fueron encontrados junto a los de Marcelo Gelman, hijo del poeta argentino Juan Gelman.

La Secretaría para los Derechos Humanos de la presidencia de Uruguay informó que hoy, en un acto público, se hará entrega de la urna que contiene los restos identificados el 24 de mayo por el Equipo Argentino de Antropología Forense, a partir de las muestras genéticas que envió la dependencia uruguaya. La ceremonia contará con la presencia de autoridades nacionales y, según señaló la dependencia oficial, “significará la recuperación de un derecho humano primordial, la información acerca de la verdad, de su identidad, que fue ignorada durante décadas”.

Mechoso Méndez nació en el departamento de Flores el 1º de noviembre de 1936. Era militante de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), luego de la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales (OPR 33) y del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP). También fue militante gremial en la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y de la Convención Nacional de los Trabajadores (CNT), que precedió al PIT-CNT, la actual central sindical única de Uruguay. Detenido en Buenos Aires el 26 de septiembre de 1976 por fuerzas represivas argentino-uruguayas, Mechoso fue visto por última vez, privado de su libertad, en el centro clandestino de detención conocido como Automotores Orletti. Sus restos fueron encontrados junto a los de Marcelo Gelman. Ambos estuvieron recluidos en ese centro de torturas que funcionó en Buenos Aires y fueron víctimas del llamado Plan Cóndor, de coordinación represiva en la región.

“Era una persona activa, con carácter fuerte, pero siempre de buen humor. Con gran sensibilidad. Realmente sentía la causa de los de abajo”, recordó Juan Carlos Mechoso Méndez, uno de los hermanos de Alberto, en diálogo con Página/12. Juan Carlos puntualizó que Alberto fue el único desaparecido de los cinco hermanos y repasó la detención de su familiar en la Argentina mientras él estaba clandestino en Uruguay. “Recuerdo esa etapa con angustia. Cuando estaba preso recibía noticias. Lo vivía a través de visitas familiares”, dijo. El hombre, de 77 años, resaltó que toda la familia está enterada de lo sucedido y participa en todo aquello vinculado con conocer la verdad y con que haya justicia. De este modo, anticipó la presencia en el acto. También la de sus sobrinos, Beatriz y Alberto, hijos de su hermano Alberto. “No estamos velando a nadie, lo que hay es un ejemplo de vida. Esos huesos están gritando que la lucha debe continuar”, agregó.

Por su parte, Ignacio Errandonea, integrante de la organización Madres y Familiares de Detenidos-Desaparecidos y hermano de un desaparecido en la Argentina horas después de Mechoso Méndez, expresó la importancia de que se hayan recuperado los restos. “Significa que una familia puede empezar a cerrar el duelo. Para nosotros, los desaparecidos son desaparecidos, no son muertos”, enfatizó. Errandonea precisó que son cerca de 120 los uruguayos desaparecidos en Argentina –aunque fueron encontrados los restos de aproximadamente 18– y manifestó la importancia del caso de Mechoso Méndez. “Nos reafirma en el compromiso que tenemos de que hasta que no aparezca el último de los desaparecidos, vamos a seguir trabajando e investigando”, expresó.

Eduardo Pirotto, integrante de la Secretaría para los Derechos Humanos de la presidencia de Uruguay, remarcó a este medio que el acto tiene un significado de esclarecimiento de una situación. “Lo que se sabía se confirma”, dijo. Asimismo destacó el trabajo que realizan con el Equipo Argentino de Antropología Forense y con la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina. “Desde hace muchos años se viene trabajando estrechamente”, indicó. Sobre el caso de Mechoso, el integrante de la secretaría hizo mención a la importancia de la entrega de los restos a la familia. “Significa un alivio cerrar una etapa tan desgraciada”, añadió.

Con posterioridad al acto, y por expresa voluntad de los familiares de Mechoso, se realizará el velatorio público en el Ateneo del Cerro, ubicado en calle Grecia 4031, en Villa del Cerro, Uruguay. A partir de las 13, se partirá hasta el cementerio del Cerro, donde se procederá a la inhumación de los restos.

Informe: Romina Lascano.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Por favor difundir !!!

Pedido de búsqueda de Rocío Martínez Borbolla, primer caso de la querella.

Rocío Ángela Martínez Borbolla (33 años) “Ana” o “Sargento Ana”. Militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), junto a su compañero Pedro Oscar Martucci (24 años), “Tato”.

Vivían en un departamento de los monoblocks del Barrio Envión 3 de Haedo, junto a dos hijos de Rocío de su anterior matrimonio (Camilo y Bárbara, de 4 y 8 años) en una casa donde se dedicaban a tareas de redacción de “El Combatiente”. En 14 de junio de 1976 ambos fueron secuestrados en ese domicilio frente a los dos hijos de Rocío, por integrantes de un Grupo de Tareas dijo ser del Ejército. Los niños fueron dejados en casa de un vecino que luego los entregó al padre. La casa fue saqueada y se robaron muebles, electrodomésticos y libros.

Buscamos compañeros o testigos que puedan aportar datos de esta desaparición, de la militancia de Rocío y de Pedro, de los compañeros o personas que frecuentaban antes de su desaparición.

Bárbara recuerda como cros. de su madre y de Pedro Martucci, que compartieron esa casa, a estos compañeros: el “Chango”, era muy alto, grandote y era rengo, a quien tiempo después creyó reconocer, en principio, entre fotos de desaparecidos, como Pedro Miguel SOBKO, secuestrado casi un año después en Paraná. También recuerda la presencia de los compañeros “Enrique” y “Dolores,” un matrimonio con 2 hijos pequeños, un varón y una nena de 4 y 6 años aproximadamente. A Dolores le decían “Lola” pero su nombre cree que su nombre legal era ”Liliana”.
La desaparición de Rocío y Pedro está siendo investigada en una causa recientemente abierta. Si conociste a alguno de ellos, a sus compañeros de militancia o allegados, o podés aportar datos sobre el matrimonio de “Enrique” y “Dolores” o “Lola” con quienes habrían convivido, o tenés algo para contarnos sobre la vida de Rocío, todo dato o recuerdo es importante para sus hijos y compañeros.
No dudes en escribirnos a dianacruces@gmail.com
conocisteajorgeemilioarancibia@gmail.com
O al muro o por mensajes a: http://www.facebook.com/ConocisteAJorgeEmilioArancibia?fref=ts.
— con Mutual Por La Memoria Olavarria, Peronismo Militante Moreno, Hijos Ex-Detenidos Mdq y 47 personas más.

jueves, 13 de diciembre de 2012

A 36 AÑOS DE LA MASACRE DE MARGARITA BELEN.

1976 - 13 DE DICIEMBRE - 2012
A 36 AÑOS DE LA MASACRE DE MARGARITA BELEN.
NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS.
Se cumple hoy otro aniversario de la masacre de la localidad chaqueña de Margarita Belén, que se produjo durante la última dictadura militar con prisioneros políticos que fueron sacados de una cárcel de Corrientes y fusilados luego.