martes, 21 de mayo de 2013

No sólo son memoria, por María Carolina Llorens. Hija de Diana y Sebastián

Militantes. Sebastián “la chacha” Llorens y Diana Triay pertenecían al PRT-ERP.

La autora de esta nota es hija de dos militantes desaparecidos del PRT/ERP, cuyos restos, luego de una infatigable lucha, fueron hallados el año pasado e identificados por el equipo de Antropología Forense en marzo de 2013.

“No son sólo memoria, son vida abierta,
son camino que empieza y que nos llama”
Cirsemaia/Viglietti


Mis padres, Sebastián Llorens y Diana Triay, militantes del PRT/ERP, fueron secuestrados el 9 de diciembre de 1975. Estuvieron desaparecidos desde entonces. Tenía un año y medio cuando los secuestraron, y mi hermano Joaquín apenas tres meses. Gracias a personas que nos cuidaron con mucho amor, y a que aún había vestigios de justicia en nuestro país, nosotros fuimos devueltos a nuestra familia.

Crecimos en el miedo, el dolor, la incertidumbre, el amor y la bronca de la ausencia. Por eso nos encontramos a menudo con preguntas sin respuestas. ¿Estaban muertos? Si la muerte es una pregunta ancestral que nos hacemos los humanos, ¿qué es la no muerte? ¿Qué es el desaparecido? ¿Qué es esta ausencia sin certezas?
Y cuando ante esas preguntas había sólo silencios. Cuando ante esas preguntas había cinismos siniestros como “el desaparecido no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido” (Jorge Rafael Videla), la desaparición era una incertidumbre que carcomía las entrañas. Por eso mi abuela materna soñó, hasta su muerte, con timbres. Timbres que en la madrugada sonaban y alimentaban la esperanza de volver a abrazar a su hija.
Cuando tuvimos 20 años participamos en la fundación de H. I. J. O. S. Asumimos nuestra mayoría de edad y la construcción de nuestra identidad. Fue ahí cuando las preguntas se hicieron reclamos y lucha por la memoria y la justicia.
Hoy también nuestros hijos son una fuerza para seguir buscando. Sus preguntas siguen denunciando una historia que, de tanta crueldad, es difícil de explicar y comprender. Una mañana mi hijo de ocho años amaneció preguntando “yo ya eso de los militares lo entendí, pero decime, mamá, los huesitos, ¿dónde están los huesitos de los abuelos?”. Luego, cuando salíamos de hacer una declaración en el juzgado, siguió preguntando: “Entonces, ¿no sabemos dónde están? ¿Pueden estar en cualquier lado? ¿Pueden estar acá, debajo de la vereda?”.
El amor y la lucha de Diana y Sebastián, que los mantuvo unidos aún en la muerte, siguieron latiendo bajo la tierra. En ese descampado donde los arrojaron al lado del camino, en medio de lagunas que se fueron rellenando con escombros, desde el año 2008 viene creciendo el Barrio Sarmiento. Un barrio donde 700 familias, principalmente de inmigrantes y campesinos del interior, vienen enfrentando la exclusión y a la vez construyendo un futuro digno para sus hijos. Es decir, los “huesitos”, como semillas, estuvieron creciendo en ese barrio. Y desde este barrio comienzan a ser rescatados de la desaparición para transitar el camino que los devuelve a la muerte.
Fueron niños de este barrio los que ocasionalmente encontraron restos humanos y uno de los pobladores se animó a denunciarlos. La policía forense los retiró el 26 de octubre del 2012, y el equipo de Antropología Forense los identificó el 1º de marzo del 2013 e informó que entre los cuatro cuerpos encontrados estaban los de mis padres. El juez Daniel Rafecas, con una resolución implacable, el viernes 3 de mayo declaró públicamente que ya no son más desaparecidos, que son muertos asesinados por las mafias organizadas del Ejército, la policía y la triple A, que venían operando desde antes del proceso, con los mismos procedimientos y la misma crueldad que los caracterizó durante la dictadura.
De esta manera, por fin, nos encontramos con una certeza que abre puertas. Una posibilidad tangible de despedida, de poder llorar a nuestros muertos, uno de los derechos humanos innegables ya enunciados desde la tragedia de Antígona que se conoce como “derecho al duelo”. Mi abuela paterna, Nelly Ruiz de Llorens, que con sus 92 años sigue luchando, puede luego de tantas pérdidas y tantas búsquedas infructuosas despedirse de su hijo. Y podemos despedirnos los hijos, hermanos, hermanas, sobrinos, sobrinas, tías abuelas, primos, nietos, nietas, compañeros, vecinos. En fin, toda una sociedad que necesita despedirlos.
Esta despedida implica emociones ambiguas y aparentemente contradictorias, porque es un encuentro y una despedida a la vez. El encuentro produce una “extraña alegría”, como dijo mi tío Bernardo; la alegría de encontrar la verdad de lo ocurrido luego de tantas tinieblas e incertidumbres. Una emoción indescriptible de verlos nuevamente a través de lo que sus restos nos hablan. En cambio la despedida es un dolor, por la pérdida que vuelve a hacerse presente en un duelo con toda la intensidad, “como si se hubieran muerto ayer”.

Las puertas de la Justicia se abren un poco más. Hay caminos para investigar, al haber cuerpos que delatan, hay centros clandestinos que pueden ser señalados, hay asesinos que pueden ser revelados, y que podrán tener el juicio y el destino que les corresponda.
Este encuentro con Sebastián y Diana nos enfrenta, a su vez, a las tramas invisibles de la vida. A esas coincidencias significativas que nos iluminan. En el Barrio Sarmiento, donde fueron hallados sus restos, los vecinos desde el comienzo cuentan con el apoyo de Sercupo (Servicio a la Cultura Popular), organización que forma parte del Movimiento Nacional Campesino Indígena. El trabajo de Sercupo consiste básicamente en apoyar la formación y capacitación en torno a la defensa y exigibilidad de derechos, formación de grupos de trabajo, conformación y puesta en marcha de un centro comunitario, etcétera.

Y es justamente en el Movimiento Campesino donde junto con mi esposo César Marchesino venimos participando desde hace un par de años, compartiendo saberes, luchas y resistencias. De hecho, como si fuera una premonición, meses antes de que fueran encontrados los restos de Sebastián y Diana, César caminó las calles del barrio, entrevistando a los vecinos, y volvió a casa conmovido de la fuerza que había en ese lugar para construir futuros sobre tantas injusticias.

Los compañeros del barrio y del Movimiento Campesino nos han acompañado ahora. Nos abrieron los brazos y nos consolaron cuando los familiares fuimos a reconocer la tierra que los había acogido durante tantos años. Así, en el encuentro con ellos, en las palabras, en los sueños compartidos, el dolor se fue mitigando. Como dijo una de las compañeras: “Para nosotros, este hallazgo es doblemente importante. Por un lado es la posibilidad dolorosa y esperanzada a la vez de que los familiares tengan la oportunidad de despedir a sus muertos. Por el otro, significa que Diana y Sebastián, entre muchos otros, no lucharon en vano ya que aquí estamos nosotros continuando la lucha por derechos básicos como vivienda, salud, educación, identidad”.

Los desaparecidos son un duelo que necesita realizar toda la sociedad. Por este motivo, el 28 de mayo, en un acto público, el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, restituirá los restos de Sebastián Llorens y Diana Triay. El acto se realizará en el Centro Comunitario “Los Sin techo” del Barrio Sarmiento, partido de Esteban Echeverría. Será un modo simbólico de unir las luchas del pasado y el presente, que más allá de todos los intentos de acallarlas, “desaparecerlas” o asesinarlas, resurgen con toda su fuerza.

En Córdoba, realizaremos una despedida pública el 31 de mayo, en la Universidad Nacional de Córdoba, la casa que los acogió en la juventud y que hoy los sigue acompañando. De esta manera, como dice el himno guaraní, “…he de hacer que la voz vuelva a fluir por los huesos y haré que vuelva a encarnarse el habla después de que se pierda este tiempo y un nuevo tiempo amanezca”.

jueves, 16 de mayo de 2013

Homenaje a Floreal Avellaneda

La lucha contra la impunidad en ambas margenes del Río de la Plata
El jueves 16 de mayo a las 19 hs en la Casa de la Memoria y la Vida,
Santa María de Oro 3530, Castelar

Floreal El Negrito Edgardo Avellaneda (Rosario, Argentina, 14 de mayo de 1960 - ¿Buenos Aires?, mayo de 1976) fue un militante de la Federación Juvenil Comunista, encargado de las tareas de propaganda en su barrio. Vivía con su madre Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda y con su padre Floreal Avellaneda, delegado de la fábrica textil Tensa, ambos militantes del Partido Comunista de la Argentina.

Tenía 14 años cuando fue secuestrado, por agentes del Estado, de su casa junto a su madre, fue detenido ilegalmente y torturado. Su cadáver fue hallado el 14 de mayo de 1976 en aguas del Río de la Plata. Su cuerpo fue encontrado con graves muestras de haber sufrido degradantes torturas físicas y haber sido víctima de un horroroso empalamiento.1 2 A pesar de las torturas que le infligieron en la comisaría de Villa Martelli adonde lo llevaron, El Negrito no delató a ningún compañero de militancia, a pesar de que conocía muchos domicilios y cada una de las actividades de los comunistas del lugar: «Mi hijo ya tenía su educación y una gran valentía, lo mataron, pero no delató a ningún compañero, por eso para nosotros, los padres, es un ejemplo» pronuncio su madre Iris E. Pereyra durante una de las querellas.3 4

La causa sobre el asesinato y tortura del negrito Avellaneda se encuentran abiertas y tanto sus padres como el Partido Comunista son querellantes.

martes, 26 de marzo de 2013

Siempre : Oscar, el Pampa



Siempre.

Cada vez que hablo de vos o escribo algo de vos, la palabra siempre se cuela en cada frase en cada renglón; y así la vamos a dejar, libre, que pase y se establezca por dónde quiera. Hoy Pampa del alma mía, cumplirías años, hoy haríamos un festejo de los que te gustaban, bien regados.


Estaríamos comentando los ecos de la marcha del 24 de marzo ¡¡qué grande l@s compañer@s!!... vos cantarías aquello de Vivan los compañeros. Siempre podías sumar una canción a todo, a la alegría y a la tristeza... todo es mejor con música, porque así hay otro elemento que socorre a la memoria.


Desde aquel año en que dejaste Franja Morada, desde esa misma noche que anunciaste que te quedabas para siempre, no te fuiste nunca más. En cada momento determinante de la vida y de la lucha, estabas Pampa. En cada hecho, aparentemente imposible, estabas para hacerlo posible. 


Hace unos pocos días, l@s compañer@s te llevaron corriendo junto a Nora, Tito, el Zheide, el Osito, y otros compas,  reclamando en un juzgado para poder encontrar un pista, un hilo que seguir, para saber dónde y quiénes pudieron abrazarlos. Como el abrazo este que se hizo letra y papel. 


En estas fechas, ya sabés que se hacen homenajes, unos sentidos, plenos, verdaderos, íntegros como vos, y otros que son para la galería, para puestos, para acomodos... imagináte si alguien de estos últimos te hubiera conocido!! Si hasta dijeron que fuiste peronista!!! Tranquilo, corazón mío, donde sea, siempre aclaro, en el aire o en el agua, en el fuego o en la tierra, que fuiste un erpiano, un perro,  de la cabeza a los pies, que parecías crecer con sólo decir PRT-ERP.... si supieran cómo vivías esa impronta guevarista cada día. 


Y acá, a tantos años seguís, con la contundencia aquella que te quedabas para siempre.  Te conocen, y te quieren -¿cómo no quererte?- compañer@s que sólo vieron tu foto. Y yo recorro tus imágenes a lo largo de estos años, y siempre estás Pampa, en el lugar de los amores y las ilusiones, en el lugar de los agradecimientos y de las honras... Mi hijo lleva tu nombre,  y te quiso también y tanto como las nenas, a quienes cuidaste desde la cuna de colores que disputabas con el Zheide, hasta hacer una gasolinera para que no les faltara nada y, que el Partido no se enterara. 


Estuviste en cada momento que ahondó la vida, estuviste en cada lucha, en cada combate, y seguís estando Pampa, y seguirás en las calles, en los pequeños triunfos y en los grandes sueños, porque si no, entonces, no serían posibles.


La promesa sigue en pie, vamos a cambiar el mundo, y,  te necesitamos como siempre, sos de los imprescindibles

Turca (Andrea Benites-Dumont)

jueves, 21 de marzo de 2013

Ultima nota de Ricardo Perdomo


esta última nota de Ricardo Perdomo se recibió el domingo 17 , bien temprano,  como todas como siempre , se publica como un gran reconocimiento aun Perdomo genuino , el mismo de siempre, no se hace con ningún ánimo de polemizar, y menos al compañero a quien va dirigía; que  en este número  hace un obituario excelente sobre el compañero que se nos murió ayer

Enviado a info posta: domingo 17/03/2013 7:45

Lenguaje y poesía

C.E.R.; nos reprime con el lenguaje de SUS viejos miedos, quiere corrernos con la vaina con sus sentencias contra "radicales" y "antidemócratas", al mejor estilo  PCU de 1950, nos quiere imponer su tesis,  jugando a la segunda docena, para no perder la apuesta que ya esta cantada, en la ruleta electoral: Nulo, en Blanco o Anulado.

 No c.e.r.veza, no es así, tampoco el lenguaje de la web de la milicada nos hace arrugar en nuestro modo de interpretar la realidad en la cual estamos parados.

 Por si no ha entendido, seguimos pensando, en derrotarlos en la calle; mal que les pese a los que fueron a arrodillarse a la corona del norte para obtener un bien pasar y "hacer solidaridad" sin dejar de llenarse la barriga de jamón cocido.
Dentro de lo aprendido del "radicalismo aparatista" figura el "no ortibiar" por estas páginas, que deben cumplir un rol mucho más noble que el de levantar calumnias y e inventar situaciones, que esto es producto de la ignorancia  y esta no puede taparse con amenazas.

La etapa de la burguesía nacional,  y de su pollo presidente con la tesis del "capitalismo humano", no figuraba en la cabeza de la gente a la hora de aquel impulso popular que decidió el cambio y lo voto en lo que podríamos llamar la última votación al "Pepe bueno".
Que c.e.r. se halla dado cuenta HOY, que todos sus dinerillos aportados a la elección hayan vuelto al norte como pago de la deuda, no pueden ahora cobrárnosla a los que no pensamos como ellos en esa ocasión, ni en las anteriores ni en las que vendrán con disfraz democrático, a continuar vendiendo al mejor postor, no solo el país entero sino la vida misma de cada uruguayo que no tiene la suerte de "zafar' de la trampa democrática que Ud. venera.

Súmese a la pagina militar y venga a salvar a la juventud del "radicalismo" tan pernicioso para el buen vivir y la convivencia pacífica de las cárceles abarrotadas y los narcos, milicos y políticos disfrutando las mieles del capitalismo y la impunidad; esa misma impunidad que les sirvió para conseguirse un cómodo escritorio desde donde alentar a la milicada a exterminar radicales.

No crea Ud. que no lo están haciendo, no le han llamado la atención los crímenes achacados a "sicarios"?.

Así como en nuestra época, los titulares decían "Un indigente muerto de frio" y ¿era pleno verano?, no captaba Ud. el mensaje?

No es bueno meterse a hacer emboscadas a todo el que piensa diferente, lo invito a venirse al paisito y estar al lado y del lado de la gente; no sabe Ud. que los guetos existen en el paisito y que tienen el nombre de  "zonas rojas", o no sabe que el hambre existe, que existe la esclavitud y que los esclavistas, que los narcos; que todo está tercerizado y los salarios son de hambre y que el agua esta envenenada y todos están protegidos por el Gobierno que Ud. mismo ayudo a situar en esta tierra enviando el dinero para pagar 50 taxis para acarrear la gente a la urna?
Le ofrezco una estadía en mi propia casa, Ud. no tendrá ningún gasto, recorrerá estos barrios y luego volverá a su computadora a escribir la forma de encauzar la democracia por los caminos legales que todos aspirábamos.

Los riesgos e incomodidades inherentes los asumirá Ud. porque vivimos en un gueto

 Ricardo Perdomo

domingo, 10 de marzo de 2013

Baldosa por Pablo Gorostiaga , 16/3/13






El sábado 16 de marzo, a  las 16 horas, marcaremos los pasos de
Pablo Gorostiaga

Militante Popular

Detenido-Desaparecido el 31-07 -1976

por el terrorismo de Estado.

Los esperamos en Cabildo 957, CABA

 (Estación subte Olleros, Línea "D")

BARRIOS X MEMORIA Y JUSTICIA ALMAGRO
memoriayjusticialmagro@yahoo.com.ar

martes, 26 de febrero de 2013

Capitán Miguel del ERP, el desaparecido 18 de La Plata Rugby



En busca de Abigail, el desaparecido 18 de La Plata Rugby
 Abigail Attademo, el que se agacha atrás del que lleva la pelota
Por Julián Axat

La historia de los 17 desaparecidos de La Plata Rugby Club (LPRC) es conocida. Muchos escribieron sobre ella. Gustavo Veiga con sus notas en Página 12, más tarde escribió un libro y hasta filmó una serie de pronta aparición en la TV pública. El escritor José Supera armó notas periodísticas y un “hall de la fama” en la revista interna del Club. Yo escribí un poema que se titula “Los canarios románticos”. Hasta acá, los jugadores desaparecidos de La Plata Rugby eran 17.
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Vamos a la historia. La omisión de un jugador de Rugby desparecido por el terror de Estado es un agujero en la memoria colectiva de una institución. Un agujero en las palabras y en los recuerdos de varias generaciones de deportistas dentro de un mismo espacio. La justicia de la palabra salda estos olvidos, involuntarios por cierto, pero deliberados por efecto inconciente del terror de los perpetradores; incluso a tantos años vista.

Como todos los años, la camada 47 de La Plata Rugby suele juntarse a cenar, y recordar viejos tiempos. En las sobremesas de vitalicios las hazañas relumbran como instantes de peligro. Puedo jurar que por un retazo de pasado los he visto gritar y hasta casi batirse a duelo. Pero esta vez alguien recordó un partido, y luego un try hecho con agilidad y precisión. Entonces relumbró Abigail. Y entonces sucedió lo que tenía que ocurrir: tomaron consciencia de la omisión de “Abi”

La omisión de “Abi” es la de todos al mismo tiempo. La de todo un Club que mantiene viva su memoria, y su juego entre el pasado y el presente. Se cristaliza en una formal placa colocada hace diez años en el quincho central que recuerda a los 17 jugadores desaparecidos con una frase polémica: “A los jugadores víctimas de los 70”; como si el concepto de década bastara para nombrar el terror. Por suerte, tantas sobremesas hacen que la Comisión Directiva aprenda de los procesos de verdad y justicia; por eso últimamente la frase les viene haciendo algo de ruido... Aunque la omisión de “Abi” no es solo un ruido, es un eco profundo que exige un 2013 con otra placa.

Pero vayamos a Abigail Armando Attademo.

Abigail. “Abi”. Más tarde “Pedro”. Luego el “Comandante Miguel”. Nació en La Plata el 3 de Abril de 1948. Hizo La primaria en la Escuela “Anexa” de la UNLP. La secundaria en el “Colegio Nacional” Rafael Hernández. Por ser de abril le tocó la camada del 47. Allí se hizo amigo de mi padre Rodolfo “Fel” Axat, y de tantos otros que conforman “la barra”: “Naca” Pérez Arzueta, el “Negro” Eduardo Bustillo, Ricardo “Tite” Eliçabe; Juan “el gordo” Gascón; el “flaco” Bonilla, etc. La “barra” del Nacional de 1 y 49, no es solamente una camada. Es también la octava, más tarde la séptima, la sexta; todas del “Canario” La Plata Rugby Club.

Para Silvia Attademo, la única hermana de Abigail con quien consulté, la posibilidad de que su hermano jugase al rugby, eran inciertas. Le escribí varias veces para consultarle detalles. Me dijo que le preguntaría a algunos compañeros. A las semanas me escribió diciéndome que podría ser posible, pero que no había, ni tenía pruebas.

En el medio me escribe el querido Gustavo Veiga a punto de irse a Cuba a presentar su “Deporte y Dictadura”. Me pregunta si ya hay prueba cierta que Abigail Attademo es el desaparecido 18, “el olvidado”, me dice. Le digo que sí (apuesto que sí nomás), que “desde ya”. Pero –en el fondo- aun estoy en esa pesquisa.

Por esos días el “olvido de Abi” me lleva al compañero de mi padre y de Abi; “Tite” Eliçabe. Es Tite quien un sábado por la mañana me lleva a la casa del “Gordo” Gascón. Parecen médiums en una mesa del jardín. Se ponen a recordar situaciones de juego, me hablan de la inconstancia “muchas veces Abi se aparecía y venía a jugar, otras no… pero cuando jugaba, sí que jugaba”. Entonces “el Gordo” que está seguro que tiene fotos de Abi, saca un álbum de recortes amarillento (herencia del padre), y comenzamos a ver fotos del diario “El Día” de la época. Ahí estaba Abigail:
                             Diario “El Día” 12/5/63, Formación de la 8ª de LPRC: Scarpinetti, Vidal loza,
                                 Gascón, Perez Arzueta, Grigera, Ronco, Martín, Attademo, Axat y Caro

Y aparece una foto:
Abigail Attademo, el que el que se agacha atrás del que lleva la pelota

Por un momento percibo que la emoción de Tite y el Gordo al ver los recortes (los dos tienen 65 años) es la de creer que yo no soy yo, sino mi padre que está a su lado maravillado con las fotos de ellos, como si él nunca hubiese desaparecido o yo fuera una suerte de reencarnación (tengo 36 años). Pero de pronto todo vuelve a ser seriedad: “Llevate estas fotos pibe, acá está la prueba de que Abigail jugó en LPRC”. Yo pienso, la prueba de la omisión.

Entonces le escribo a Silvia Attademo, le cuento de los recortes, se los mando. Ella me escribe maravillada y me manda algunas líneas sobre su hermano escritas para el libro “Huellas” de la Universidad. Silvia es amiga de mi tía Cristina, también fue mi compañera en la Maestría de Ciencias Sociales.

Abigail dejó el juego, se recibió de bachiller, y se metió en la facultad de Ciencias Naturales y Museo (hizo 2 años en Zoología) y paralelamente en la Facultad de Medicina (hizo hasta cuarto año). En el claustro se mete de lleno en el PRT “El Combatiente”. Decide que el camino que debía seguir era el de la lucha armada. Por eso tiempo después, del PRT salta al ERP donde milita su compañero (también jugador de LPRC y otro de sus desaparecidos) Eduardo Merbilah.
Abigail al ingreso a la Facultad

La vida en la clandestinidad es difícil. Viaja al monte Tucumano. Hace formación y supervivencia. Se destaca como un cuadro revolucionario. Deja de lado su sobrenombre “Abi”, y comienza a ser conocido entre los suyos como “Miguel”. Pronto será el “Capitán Miguel”.

En el año 1971 cae preso y en 1972 es pedida su extradición por el gobierno de Chile, donde rápidamente es liberado. En 1973, cuando en Argentina asume Héctor Cámpora, Abigail regresa al país. Se mantiene en las formaciones de del PRT, en donde conoce a su compañera Elena Mirenna, con quien se casa en 1974, y de cuya unión nacen Clarisa y Natalia AttademoAbi y Elena

Hago un corte por acá. A Clarisa la conozco poco, apenas cuando éramos chicos y mi tía me llevaba a la casa de Silvia a jugar. A Natalia la conocí bien a los 20 años. Amiga de mi ex pareja, compartimos con ella muchos momentos. Siempre tuvimos presente la relación que tenían nuestros padres, más allá del Colegio y del Rugby. Aunque “Fel” Axat era monto, admiraba a “Abi”. Conservo una carta que le escribió en una visita a la Cárcel de Devoto allá por el 72, y en la que mi padre habla de su amigo como el “Hombre Nuevo”. Alguna vez Natalia Attademo me obsequió el acta de casamiento entre Abigail y Elena, el testigo por parte de “Abi” es mi padre. También Conservo una foto en la base del cerro Aconcagua, en la que en un fogón a los 20 años “Abi” tiene un cuaderno y mi papá fuma pipa:
Rodollfo “Fel” Axat y Abigail Attademo

Gustavo Plis-Sterenberg en su maravilloso libro sobre Monte Chingolo, refiere que el 23 de diciembre de 1975 a las 19.45 hs., 70 combatientes al mando de Abigail Attademo (“capitán Miguel”) iniciaban el asalto al Batallón Depósitos de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, ubicado en la localidad de Monte Chingolo, con el objetivo de apropiarse de 20 toneladas de armamento para dar un vuelco en la relación de fuerzas político militares y, en lo inmediato, demorar la consumación de un nuevo golpe militar que ya estaba en preparación. El encargado de derribar el portón de entrada con un camión, es Jorge Moura, otro de los jugadores desaparecidos del LPRC, al igual que el ya mencionado Eduardo Merbilah, compañero de inferiores de Abigail. El escape de Abigail de Monte Chingolo, de acuerdo al relato de Plis-Sterenberg, no es más que espectacular.

En uno de sus libros de memorias sobre el PRT-ERP, Daniel De Santis, recoge un testimonio que lo retrata a Abigail de esta manera: “… Capitán Abigail Attademo, Capitán Miguel, Pedro o Panfleto, sobrenombre que sugiere que sería algo dogmático. Pero mire, usted, hasta donde llegó: al frente de los 70 combatientes de la Compañía de asalto al Batallón de Arsenales de Monte Chingolo, les tomó la mitad del cuartel pese a que nos estaban esperando con artillería pesada. Mientras reagrupaba sus fuerzas para ocupar el resto del cuartel llegaron las tropas del Regimiento 3 de Infantería, en tan delicada situación ensayó un contraataque para permitir la retirada propia. ¡Qué presencia de ánimo! ¡Qué capacidad de mando! ¡Qué experiencia militar! ¡Qué huevos! hay que tener para resolver brillantemente una situación como esa. Un jefe como él y como muchos otros no se encandilaron por la verborragia troscoidal perredista…”

Después de Monte Chingolo, el “Capitán Miguel”, Abigail Attademo era un objetivo número uno del ejército. Poco después es atrapado y asesinado Roberto Santucho. Es allí que Eduardo Merbilah es designado como uno de los principales dirigentes de la conducción del ERP. Su compañero Abigail, queda debajo de su línea directa.

El 4 de junio de 1976 Abigail es emboscado en la casa donde se encontraba junto a su nueva pareja, y otros compañeros de militancia. Al momento de su desaparición Abigail es herido.

Dice Silvia Attademo, su hermana: “Luego, ya por los años post dictadura, me encontré de modo casual con una persona que había estado en Campo de Mayo al momento que lo llevan a Abi. …quien había sido curado después de la emboscada, aquellas personas que como él estuvieron cautivos en Campo de Mayo, fueron arrojados al Río de La Plata en los llamados 'vuelos de la muerte' y que por tanto ha sido muy difícil en estos casos recuperar sus cuerpos…”

He buscado en Internet la historia de “Abi”, pero he encontrado poco y nada. Restos perdidos. La búsqueda a partir del juego del Rugby dispara hacia muchos lugares. Aunque el juego se deja, hay reglas que nunca se olvidan, y como con el “Che”, los guerreros -más tarde guerrilleros- la llevan a la batalla como épica. El mismo honor. La misma fuerza. La misma buena fe.

Abigail Attademo, desaparecido dos veces, ahora reaparece con toda su fuerza. Como si volviera a hacer ese try que sus compañeros recuerdan.

miércoles, 13 de febrero de 2013

El sábado 16/2/13 fabricamos baldosas

Compañeros, el próximo sábado 16, a partir de las 13, nos reunimos para fabricar  dos nuevas baldosas que próximamente marcarán los pasos de cuatro militantes populares detenidos-desaparecidos por el terrorismo de Estado.
Ellos son:

Pablo Gorostiaga

secuestrado el 31 de julio de1976
en Cabildo 957
y
Patricia Ayerbe, Jorge Foulkes
y María Esther Infesta

secuestrados el 25 de febrero de 1978
en Córdoba 3239

Los esperamos en la Casona de Humahuaca, Humahuaca 350'8, CABA


BARRIOS X MEMORIA Y JUSTICIA ALMAGRO
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