jueves, 15 de octubre de 2015

STELLA MARIS MONTESANO DE OGANDO - LA NEGRITA,LUCY

Stella Maris y Jorge : Desaparecidos el 16/10/76.

Jorge (Ogando,su marido) tenía 30 años, era empleado bancario. Stella tenía 28 años, era abogada y tenía 8 meses de embarazo. La pareja fue secuestrada de su domicilio ubicado en calle 12 No 1782 de La Plata Fueron vistos en La Cacha el día de su desaparición y en el Pozo de Banfield por Alicia Carminati y Ruben Bricio. 

Alicia y Stella fueron compañeras de celda. Según Alicia, Stella dio a luz el 5 de diciembre de 1976 a un niño. Ni bien le empezaron los dolores del parto, se la llevaron junto a una partera de apellido Pujol (posiblemente Graciela Pujol), y volvió a los 10 días. Stella le contó a Alicia que había tenido un varón, que lo había llamado Martín. Le dio además detalles del parto, como que estuvo casi todo el tiempo vendada y que la desataron en el momento de dar a luz. 

El doctor Berges atendió el parto. Le dejaron quedarse con el bebé 3 or 4 días y luego se lo sacaron, prometiendo que lo iban a restituir a su familia. Stella conservaba el cordón umbilical, y un día pudimos pasarlo de celda en celda hasta dárselo a Jorge Ogando.

La pareja fue posiblemente asesinada en la estancia "La Armonía". "Martín" permanece desaparecido.
Eran militantes del PRT-ERP
STELLA MARIS PRESENTE!!! HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

jueves, 3 de septiembre de 2015

Falleció Pepa Noia, Madre de Plaza de Mayo,

LA HISTORIA DE PEPA

Josefina García, Pepa, nació en 1921. A los veinte años de edad, se casó con Juan Carlos Noia, con quien tuvo cuatro hijos. El 13 de octubre de 1976, su hija María Lourdes fue secuestrada junto con su marido. A partir de ese momento, Pepa cambió su rutina y se dedicó exclusivamente a la búsqueda de su hija.

“Yo me llamo Josefina García, pero todos me dicen Pepa. Noia es el apellido de mi marido. Tuve 4 hijos: mi hija la mayor Alicia, que está en Australia, Daniel que estaba en Australia y falleció hace 6 años, Margarita que es secretaria de Derechos Humanos de la CTA y María Lourdes que está desaparecida. Además, tengo muchos, muchos nietos, tanto acá como en Australia.Mi hijo Daniel en 1976 se fue a vivir a Australia porque lo mandó la Ford, donde trabajaba. Como estaba muy bien, llamó a todas sus hermanas para que vayan allá. Mi hija la mayor se fue. Pero María Lourdes no quiso y dijo “No, si todos nos vamos, qué va a ser del país”. Alicia se fue el 3 de octubre de 1976, y a María Lourdes la secuestraron diez días después, el 13 de octubre”.

En 1976, María Lourdes, la tercer hija de Pepa y Juan Carlos, estaba casada con Enrique Mazzadra con quien tenía un hijo, Pablo, de 18 meses. Pepa cuidaba a su nieto los días martes y fue precisamente un martes el último día que vio a su hija. “Los días martes ella venía a casa y me dejaba al nene. Se quedaba a comer y después iba a la facultad, a dar clase. Era una costumbre y yo le hacía bife a la criolla los martes. Y un día me dice ella: “no me hagas más bife a la criolla, cambiáme el menú”, yo le digo: “Tenés razón”. Cuando ella se va, yo me quedo con el nene. Al otro día se la llevaron. Ésa fue la última vez que hablé con ella. Nosotros sabíamos lo que estaba pasando porque Lourdes nos contaba lo que pasaba con alguno de sus compañeros… Después no la vi más”.

Lourdes era una joven comprometida con su tiempo. Trabajaba como psicóloga y docente y tenía una militancia que demostraba su búsqueda por un mundo más justo y solidario. Fueron éstos, los mismos ideales que los militares repudiaban y pretendieron extinguir.Durante el operativo, fueron secuestrados Lourdes y su esposo Quique. Pablo, su hijo, fue entregado a una vecina. Quique fue liberado al poco tiempo, mientras que Lourdes aún permanece desaparecida.

“En el departamento de Lourdes quedó todo tirado por todos lados. Cuando el cerrajero abre la puerta, lo primero que dice es: “¿Qué pasó acá?”. Me cambió la cerradura, pero no le gustó nada. Estando Lourdes, ellos vieron todos los libros que había. Una mamá agarró los libros, los empaquetó y los tiró en el río. Después me decía: “¡Qué pena, cada vez que me acuerdo de los libros que tiré al río!. Podría haberlos guardado en algún lado”. Lo único que pusieron arriba de la mesa fue el cuadro de Perón y Evita. Se llevaron a ella y a él también pero al nene, no. Yo pienso que debía ser un grupo de tareas nuevo porque si no se lo hubieran llevado. Se lo dejaron a la vecina. A Quique lo largaron un tiempito después. A ella no".

Con la entereza y el valor que caracteriza a las Madres, Pepa dio inicio a su búsqueda, que aún continúa. “Nunca, nunca, van a decir: “la vimos llorar a Pepa”. Yo lloraba cuando salía a la calle. Cuando iba en los colectivos, me sentaba a fumar y lloraba. Cuando iba a los ministerios decía: “no hay que mostrarles el dolor que uno tiene”. Ni bien salía, lloraba como una desgraciada todo el camino. Delante de ellos no. Jamás".

EL RECUERDO DE MARÍA LOURDES

Pepa recuerda a su hija con la ternura y la emoción de todas las madres. Lourdes nació el 21 de noviembre de 1946 en la Ciudad de Buenos Aires. Así relata algunas anécdotas de la infancia y adolescencia de María Lourdes, a partir de las preguntas de los chicos de las escuelas:“Lourdes se llamó así porque en esa época yo iba mucho a la iglesia de Lourdes y pensaba: “cuando tenga a la nena le voy a poner Lourdes”.

¿Cómo era María Lourdes de chiquita?

Por empezar, ella era hincha de River. A ella le gustaba salir con las chicas, le gustaban los gatos. De más grande, le gustaba ir a las peñas. Iban a la iglesia en las que había peñas a la nochecita. Mis hijos eran buenos chicos. Pero María Lourdes me daba trabajo en la escuela. Un día me dijeron que la mande al psicólogo. Ella tenía 7 años y la psicóloga me dijo: “señora, la felicito usted tiene una hija que es toda una intelectual”. Cuando terminó la escuela me acuerdo que era la mejor amiga de todas, la mejor alumna … ¡Y pensar que yo mil veces fui a hablar con la maestra por ella! Porque era así, pero era muy inteligente Lourdes.

¿Lourdes era de compartir con sus compañeros, en sus fiestas de cumpleaños en su casa?

A Lourdes la querían todos, tenía muchos amigos. Cuando eran chicos no iban a ningún lado y después, cuando empezaron las peñas, ahí sí. Lourdes iba a las peñas de la Iglesia con Alicia. Una vez, ya más de grande, fue a un baile de primavera con unas amigas. Iban a elegir a la reina de la primavera. Y las llevaron a Lourdes y a Alicia. Estaba todo arreglado para que saliera princesa la hija de la señora de la casa. Pero salió Lourdes, la eligieron a ella. ¡Nunca más las miró esa señora! Porque el premio tenía que ser para su hija. Cuando llegaron a la mañana…¡Yo me quería morir!¡Lourdes con la banda puesta, y un cheque de 500 pesos! Y nunca más las invitaron a ninguna de las dos. La eligieron porque Lourdes era rubia de ojos azules. Ya de chiquita, desde que nació, tenía una piel muy especial. Me acuerdo que todos decían “¡pero mirá la piel que tiene esta nena!”, y la llevaban por ahí para mostrarla. Cuando eran más grandes, la casa donde vivíamos tenía un patio grande, largo, y hacían bailes ahí, como se usaba en aquellos tiempos. Venían los chicos, los amigos, y bailaban. Y después también recolectaban plata para los chicos pobres. Siempre andaban así.

¿A qué colegio iba en la secundaria? ¿Le gustaba estudiar?

Ella iba al liceo de señoritas de la calle Santa Fe. Un día iban a echar al rector y ella organizó salir a la calle y pelear para que no lo echen. Yo cuando supe que estaban en la calle fui volando a ver qué pasaba. ¡Me quería morir! Y no lo echaron al rector… Pero todo el colegio salió a la calle. Además, ella tuvo escarlatina cuando estaba a mitad de año y le quedaban pocos días para quedarse libre. Pero al final, como era buena alumna la dejaron continuar. El primer año lo terminó bien. Después dio libre segundo año. Pasó a tercer año y lo dio bien. Cuarto año lo hizo libre, y el quinto año lo hizo normal. Y estudió el ingreso a la facultad. Había que pagarle a una profesora, yo la llevaba a Devoto. Y así fue que a los 16 años entró a la facultad. A ella le gustaba estudiar. Después, también trabajó en una librería. Cuando se casó, terminó la carrera de Psicología. Estando casada, iba y venía. Por la noche iba a estudiar.

Fue así como siendo muy joven, Lourdes mostraba ser una adolescente que defendía sus ideas con una capacidad e inteligencia poco habitual para los chicos de su edad. En tres años cursó el secundario y con tan sólo 16 años ya era una estudiante universitaria. Para comienzos de los ‘70 Lourdes ya se había recibido de Psicóloga y además de abrir su consultorio compartido con otros dos compañeros, comenzó a trabajar en el ‘73 en DINEA (Dirección Nacional de Educación para Adultos). También daba clases en la Universidad de Morón en la Carrera de Turismo. En 1974, nació Pablo, su hijo. María Lourdes tenía tiempo para todo: el trabajo, la familia y la militancia.

LA LUCHA CON LAS MADRES

María Lourdes es secuestrada junto a su marido el 13 de octubre de 1976. Tenía casi 30 años y un bebé de 18 meses. Al día siguiente de ocurrida la desaparición de María Lourdes, Pepa recibe la noticia e inmediatamente inicia su búsqueda.

“Me vinieron a avisar a la mañana. Vino la mamá del marido de Margarita, mi hija menor. Se para en la cocina, me mira y me dice: “Pepa, yo te lo tengo que decir”. Yo la agarro y la miro. Me dice: “anoche se llevaron a María Lourdes”. Durante mucho tiempo yo sentí como si la señora esa tuviera la culpa de que se llevaran a Lourdes. Yo la veía así. Luego, me cambié, me fui y no paré más. Fui a la comisaría porque era algo muy serio. Estaba en la puerta el que cuidaba y preguntaba: “¿Qué busca, qué quiere?” y me daba una rabia... “Busco al oficial”, le decía, pero ellos querían saber. Me tocó un oficial bueno dentro de todas sus cosas. Me contó que tenía que hacer un habeas corpus y le pregunto qué es eso. Me dice: “Yo se lo voy a hacer”. “Usted esto lo hace y pone lo que sabe que pasó con su hija, pero por favor no le diga nada a nadie".Y así fue".

Pepa, como todas las madres, comenzó la búsqueda en soledad y poco a poco se fue encontrando con otras madres que, como ella, intentaban averiguar el paradero de sus hijos. Ella fue una de las primeras catorce mujeres que recorrió la Plaza de Mayo aquel 30 de abril de 1977.

“Estando en la Iglesia Stella Maris, una señora se para en medio del pasillo largo que había y –pese a que estaban los guardias pidiendo los documentos- dice: “Señoras, señores, nosotros lo que tenemos que hacer es ir a Plaza de Mayo a reclamar por nuestros hijos como hicieron nuestros mayores”. Ella siguió hablando pero yo no escuché más. Un señor buscó una fecha y eligió el 30 de abril, no nos dimos cuenta de que era sábado… ¡no había un alma! Nadie, pero se eligió así”.
La primera "ronda" en la Plaza de Mayo. "Yo llegué muy tempranito, dos horas antes de la hora que acordamos. No había podido dormir en toda la noche. Fui a la plaza, no había un alma. Eran las palomas y yo. Al ratito llegaron las otras mamás. Había una chica que no quiso dar el nombre. Después dijimos: “Vamos el viernes” y así empezamos a ir los viernes. Ya vino un poquito más de gente y así fue aumentando. Había una mamá que se llamaba Nora que dijo: “¿Por qué no venimos los jueves? El viernes es día de brujas". Y quedó los días jueves. Empezamos a dar las vueltas porque no podíamos quedarnos quietas, los policías nos hacía caminar".

La traición de Astiz. “En el mes de octubre del ‘77 apareció Astiz. Decía que tenía un hermano y que la madre estaba muy enferma, por eso venía a la plaza. Azucena Villaflor lo cuidaba como si fuera el hijo, le decía: “No vengas, es peligroso. Vos decime dónde te llamo, cuando hay que firmar algo te aviso". Pero venía igual. Y así se quedó. No se me borra su imagen: con una chomba blanca, de media manguita, parecía un pibe jovencito, haciéndose el don Juan. Él siempre iba atrás de Azucena. El 8 de diciembre secuestran a las madres de la Iglesia Santa Cruz y el 10 van a Sarandí a buscar a Azucena. Mucho después aparecieron los cuerpos de las Madres en General Lavalle. ¡Qué cosa rara! Las tiraron del avión y aparecieron juntas las tres mamás, entre ellas Azucena. Al tirarlo en el mar un cuerpo puede ir para acá, el otro para allá, pero estaban juntas, todos los cuerpos juntos en la playa"

El pañuelo blanco. "En el ´78 íbamos a ir a Luján, nunca habíamos salido tan lejos y dijimos: “¿Cómo nos vamos a reconocer?”. Una de las Madres propuso que nos pusiéramos un pañal en la cabeza para encontrarnos. Después ya nos quedamos con los pañuelos".

Las marchas en tiempos de Dictadura. "En la época de la dictadura íbamos a la Plaza y nos corría la Policía. Después empezamos a juntarnos y éramos tantas que ya los vigilantes hablaban con nosotras. Uno nos dijo un día: “Cada vez que vienen los jueves me da una bronca, porque yo no entré a la policía para correr mujeres”. Las madres nos reíamos por el fastidio que les daba todo eso. A la semana siguiente, vuelta otra vez a empezar. Así era la cosa, no era tan fácil. La primera vez que llevaron presas a las Madres, creo que llenaron cinco colectivos de la línea 60. ¡En cuántas cosas hemos andado las madres, escapando, corriendo!...".


Sobre la importancia histórica que adquirieron las Madres en la Plaza de Mayo, Pepa afirma: “A mi modo de ver, la Plaza es de las Madres. Y es de los desaparecidos. Hasta qué punto será de las Madres que los restos de Azucena (Villaflor) fueron cremados y sus cenizas fueron esparcidas allí, por voluntad de su hija”.

El último recuerdo...
"El último recuerdo que tengo de Lourdes es cuando un día ella se iba a la universidad. Le dije: “Cuídate, nena” y ella me respondió: “Sí, mami, sí. Estate tranquila". No se me olvida nunca su última frase: “Estate tranquila”. ¿Quién iba a decir? Nunca soñé que iba a pasar eso. Nunca pensé que me iba a pasar una cosa así, a mí y a todas las Madres".

jueves, 9 de julio de 2015

“Pirucha”, la Madre que cantaba ópera y que no dejó de buscar a su hijo

Amneris Perusin Favero murió esta semana. Fue una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo La Plata. Su hijo Daniel Omar Favero, poeta y responsable de la JUP de esa ciudad, está desaparecido desde 1977. Los policías que participaron del secuestro fueron condenados, pero el caso de Daniel aún no llegó al juicio oral. Historia de una luchadora.

Las primeras reuniones de las Madres eran discretas, y se hacían en bares marginales o algún departamento vacío. En esas reuniones, Amneris Perusín de Favero cantaba. “Eso cuentan sus compañeras. Era su verdadera pasión”, dice en una conversación telefónica con Infojus Noticias Claudia Favero, la mayor de sus tres hijos. “Pirucha”, como todos conocían a Amneris, era una talentosa cantante de ópera y Madre de Plaza de Mayo de la primera hora en La Plata, Amneris Perusin Favero. Daniel Omar Favero, poeta y responsable de la Juventud Universitaria Peronista, está desaparecido desde el 24 de junio de 1977, cuando lo secuestró una patota de la policía bonaerense de Ramón Camps. El domingo pasado murió: uno de sus sobrinos hizo el anuncio público en un posteo de Facebook del centro cultural que lleva el nombre de su hijo, Daniel Omar Favero. Amneris tenía 89 años y estaba enferma de Alzheimer.

“Esta mañana tiene los bolsillos vacíos, manos blancas y heladas, suspiros y veredas, bocacalles-soldados y una lluvia llorando la ceguera del cielo”. (Poema de Daniel Favero).

Amneris nació en 1925 en la ciudad de Tres Arroyos en el seno de una familia politizada: sus tíos habían participado de luchas obreras, su abuelo Justo Nicolás era militante radical en tiempos de los conservadores y había estado preso. Pero aunque ella y sus dos hermanas vivían en una casa de ideas progresistas, sentía que no era valorada como mujer. “Ella era muy de vanguardia como mujer, con una polenta especial para defender a su géner2o”, recuerda Claudia Favero, su hija. Por eso, con sólo veinte años, convenció a sus hermanas y se mudaron a La Plata, donde estaba viviendo su padre. En la actualidad, la casa familiar de Tres Arroyos aloja un centro cultural llamado La Casona.

Las tres mujeres consiguieron trabajo en el prestigioso Teatro Argentino de la capital provincial. Amneris y Emilse entraron en coro. Aída en la administración. Ella estudio canto lírico –llegaría a ser una cantante exitosa en la ciudad- y se las arregló para seducir a su futuro esposo, Omar, que también integraba el coro. “A ella le gustaba, le parecía lindo, inteligente, muy informado. En los descansos del ensayo llevaba crucigramas, se acercaba y le decía ‘Favero, mire cuál es ésta, la vertical’”, recuerda Claudia, uno de los tres hijos que nacieron de aquél amor. Como luna de miel, mucho antes que los atravesara la violencia política, los recién casados viajaron a Bariloche en moto. En el Facebook del Centro Cultural Daniel Favero-fundado por familiares y amigos del militante el 29 de marzo de 2001-, y en el personal de Claudia, hay fotos en blanco y negro que documentan ese pasado. “A veces peleaban, también, porque los dos tenían personalidades fuertes. Mi papá no era machista, pero sí un poco autoritario. Y ella siempre defendió su autonomía”, agrega la hija mayor de la pareja.

Cuando sobrevino la dictadura, Omar discutió muchas veces con Daniel –que tenía 19 años y era responsable en la facultad de Humanidades de la Juventud Universitaria Peronista (JUP), sobre la peligrosidad de los militares. Pero Daniel, que tocaba la guitarra, el piano y escribía poemas, le respondía “que estaba preparado”.

 

“Peleo porque tengo madre, padre, hermanos, y multitud de labios familiares al grito que reproduzco y amo y soy, como la música del aire entre las hojas del mundo, entre las almas”.(Poema de Daniel Favero).

En febrero de 1977, fueron secuestrados Claudia y Luis –el menor de los hermanos, militante del Partido Comunista-. Estuvieron cautivos diez días en los chupaderos del circuito Camps: Brigada de Investigaciones, Destacamento de Arana, Comisaría 5ta, y otra vez Arana, antes de ser liberados. “Pero a quién estaban buscando era a Daniel, nosotros éramos el señuelo. Mi mamá estuvo muy mal, con tratamiento psiquiátrico, no pudo soportar eso”.

El 24 de junio, pasada la medianoche, una patota de la Brigada de Investigaciones de La Plata que integraban los ya condenados Raúl Machuca, Julio Argüello y Mario Zita, irrumpieron en el departamento que ocupaban Daniel Favero y su pareja María Paula Álvarez en la calle 57 y se los llevaron. Nunca más se supo de ellos. “Yosospecho que hizo algo para no sobrevivir”, estima Claudia. Daniel escribió un poema premonitorio.

“El enemigo vino a buscarme a esta casa por orden del Señor, amo de este castillo que se cae en pedazos. Mandó su policía; fieras domesticadas que no saben por qué. Los que no saben nada, con mordazas y esposas; no me dejaron ver las paredes, los muebles ni tu fotografía… y era la última vez... y de un golpe me echaron hacia no sé dónde”. (Poema de Daniel Favero).

Aunque los policías que participaron del secuestro fueron condenados, el caso de Daniel aún no llegó al juicio oral. En 2002, cuando aún regían las leyes de impunidad, el fiscal Félix Crous lo llevó a Comodoro Py porque tenía mucha información para intentar probar la inconstitucionalidad de las normas. El año pasado –luego de un letargo en capital federal- volvió al TOF 1 de La Plata que preside Carlos Rozanski.

En el 1978, la fundadora de Madres de Plaza de Mayo en La Plata, Adelina Alaye, tocó el timbre de la familia Favero. “La invitó a participar de Madres. Ella tenía miedo de lo que nos pudiera pasar a nosotros, que nos volvieran a buscar. Pero finalmente en familia decidimos que tenía que ir”, dice Claudia. Muy amiga de Chicha Mariani y de Adelina, Amneris no era sin embargo una de las voces públicas de la organización.

En 1984, Claudia, Luis y la familia Favero denunciaron en la Conadep y en todos los estrados judiciales que pudieron la desaparición de su hijo. “Habíamos estado en silencio mucho tiempo”, recuerda Claudia.

Aún después de la desaparición de su hijo, Amneris siguió presentándose en el Teatro Argentino. Protagonizó las óperas más conocidas: Otello, Madame Bauttefly, Aída. En los últimos años, Amneris enfermó de Alzheimer. Comenzó a perder la conciencia, y en chispazos alucinatorios comenzó a viajar al pasado. “Siempre había que adivinar a quién había encarnado”, recuerda Claudia. En sus lagunas, la mujer volvía siempre a pasados placenteros, donde aún Daniel no había sido el blanco de la policía: a su infancia en Tres Arroyos, por ejemplo.

“Su familia sufrió mucho su enfermedad, pero pasó algo extraordinario con ella: le devolvió a Daniel vivo. Lo que luchó lo luchó antes, y lo hizo a su manera”, concluyó Claudia.Y agregó su madre se fue muy en paz..

LB/RA

domingo, 28 de junio de 2015

Homenaje al Negrito Floreal Avellaneda



Floreal El Negrito Edgardo Avellaneda 
Emotivo homenaje realizado a Florel Avellaneda. 

Se colocó una baldoza en la casa de Iris y Floreal Avellaneda. Hicieron uso de la palabra varios compañeros, y la mamá del Negrito Avellaneda. Iris con agradeció emocionada y cerró su intervención con gran fortaleza:  "El silencio no es salud".

El Negrito tenía 15 años cuando fue secuestrado, por agentes del Estado, de su casa junto a su madre, fue detenido ilegalmente y torturado. Su cadáver fue hallado el 14 de mayo de 1976 (el día de su cumpleaños) en aguas del Río de La Plata, a 300 km de Rosario. Su cuerpo fue encontrado con muestras de haber sufrido torturas físicas y haber sido vícitima de un empalamiento. 

A pesar de las torturas que le infligieron en la comisaría de Villa Martelli, adonde fue llevado, Avellaneda no delató a ningún compañero de militancia, a pesar de que conocía muchos domicilios y cada una de las actividades de los comunistas del lugar: «Mi hijo ya tenía su educación y una gran valentía. Lo mataron pero no delató a ningún compañero. Por eso para nosotros, los padres, es un ejemplo» afirmó su madre Iris E. Pereyra durante una de las querellas

martes, 14 de octubre de 2014

Maria Lourdes Noia : a 38 años TE SEGUIMOS BUSCANDO

DETENIDA DESAPARECIDA DESDE EL 13/10/76 EN LA ESMA

Vital, inteligente, con firmes ideales y una ética frontal y solidaria, que nunca estuvo impulsada por intereses mezquinos o personales, sino que era parte de un proyecto compartido con todos sus compañeros/as, militante política partidaria desde la tierna edad de 16 años cuando entraste a la Universidad. Ya por los 70 finalmente llegaste a la Juventud Peronista, convencida que allí y junto al pueblo harían la revolución, mi querida militante de la JTP Docente, siempre solidaria, siempre sincera, siempre fuerte, siempre comprometida.

A 38 años de tu desaparición te seguimos buscando y exigiendo Verdad y Justicia, y Memoria porque eso merecen todos los compañeros detenidos desaparecidos.

NO A LA RESIGNIFICACIÓN, NO A NINGÚN MUSEO EN EL CASINO DE OFICIALES DE LA ESMA, QUE ES LUGAR DE PRUEBA EN LOS JUICIOS, RESPETEMOS A LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS QUE ESTUVIERON DETENIDOS DESAPARECIDOS EN LOS CENTROS CLANDESTINOS DE DETENCIÓN, TORTURA Y EXTERMINIO.
No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.

Toda información es importante por eso si fuiste amigo/a, compañero/a, o la viste en un C.C.D.T.y E., por favor contactate a treintamilhermanos@yahoo.com.ar

MARIA DE LOURDES NOIA A 38 AÑOS TE SEGUIMOS BUSCANDO DETENIDA DESAPARECIDA DESDE EL 13/10/76 EN LA ESMA

Vital, inteligente, con firmes ideales y una ética frontal y solidaria, que nunca estuvo impulsada por intereses mezquinos o personales, sino que era parte de un proyecto compartido con todos sus compañeros/as, militante política partidaria desde la tierna edad de 16 años cuando entraste a la Universidad. Ya por los 70 finalmente llegaste a la Juventud Peronista, convencida que allí y junto al pueblo harían la revolución, mi querida militante de la JTP Docente, siempre solidaria, siempre sincera, siempre fuerte, siempre comprometida. 

A 38 años de tu desaparición te seguimos buscando y exigiendo Verdad y Justicia, y Memoria porque eso merecen todos los compañeros detenidos desaparecidos.

NO A LA RESIGNIFICACIÓN, NO A NINGÚN MUSEO EN EL CASINO DE OFICIALES DE LA ESMA, QUE ES LUGAR DE PRUEBA EN LOS JUICIOS, RESPETEMOS A LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS QUE ESTUVIERON DETENIDOS DESAPARECIDOS EN LOS CENTROS CLANDESTINOS DE DETENCIÓN, TORTURA Y EXTERMINIO.

No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.Toda información es importante por eso si fuiste amigo/a, compañero/a, o la viste en un C.C.D.T.y E., por favor contactate a treintamilhermanos@yahoo.com.ar

domingo, 5 de octubre de 2014

Abuela de todos Compañera Mary, ¡presente!

“Yo aprendí a luchar cuando la policía mató a Walter”, decía Mary cuando le preguntaban de dónde sacaba la fuerza. 
Tenía 62 años cuando su nieto de 17 fue asesinado por la policía. A partir de entonces, su cara humilde y sufrida, detrás de esos anteojos que le sirvieron para conocer las atrocidades de un sistema aniquilador y desquiciado, se convirtió en el ícono de la lucha antirrepresiva. Hoy, a los 85, su cuerpo dijo basta.

Por 23 años, sin flaquear jamás, levantó la bandera de Walter y encabezó movilizaciones, escraches y marchas. Con su escaso metro cuarenta, se plantaba frente a las vallas, frente a las comisarías y los juzgados, y su estatura era inmensa cuando acusaba con su voz tan finita como firme. Ella sabía que a Walter lo mató la policía, y lo gritó por más de dos décadas.

Mary era una mujer del pueblo. Una trabajadora –trabajó en relación de dependencia hasta bien pasados los 70-, que comprendía muy bien por qué y para quién reprime la policía. Y se lo decía a los pibes que en cada marcha la saludaban con una sola palabra repetida: “...Abuela, abuela...”.

Siempre estuvo primera detrás de la bandera, y siempre lejos de los estrados y los despachos oficiales que respiran hipocresía. Confiaba sólo en la calle, en el barrio, en los pibes, en sus compañeros y compañeras de militancia.

Siempre se preocupó por agradecer. En cada marcha, agradecía en la calle, a los miles de pibes que no conocían a Walter pero venían. Agradecía por las zapatillas gastadas contra los adoquines, cuando la lógica ordenaba caminar con zapatos y por la vereda. Agradecía las gargantas saturadas de exigencias, cuando el silencio domesticaba las bocas. Agradecía por no dejar morir a su nieto. Y contaba a quien la quisiera escuchar que veía a Walter en cada pibe, y al comisario Espósito en cada policía.

Mary supo del dolor inmenso, de la indignación inacabable, de la desmesura del crimen que serpentea en las entrañas del estado. Supo que los criminales de uniforme son cobardes que especulan, que se arrastran por los pasillos como perros asustados, que se van a morir y sus huesos no servirán ni para abono.

Pero supo también de la voluntad inquebrantable, de la amorosa obstinación y la imprescindible perseverancia, de la prepotencia de la lucha organizada, de no aflojar, de seguir, de vivir en serio.

Mary Bulacio –María Ramona Armas de Bulacio, según su documento- supo de la dignidad y fue ejemplo de lucha para varias generaciones.

Hace muchos años que el cuerpo le aflojaba, pero se enojaba con nuestros cuidados (“No soy una vieja para ir en silla de ruedas, yo voy a caminar hasta Plaza de Mayo”, nos reprochó cuando quisimos evitarle la caminata). Y nos insistía: “Yo voy a seguir marchando hasta que condenen al comisario, o hasta que Tamarita pueda seguir sola”.

El año pasado, desde la cama, siguió la transmisión en vivo del juicio, y supo que había que seguir en la calle, marchando, organizándose. Tamara, hermana menor de Walter, ya ocupa su propio lugar en CORREPI. Mary puede descansar.

La gente se muere, es una verdad de perogrullo. Los que luchan, no se mueren.

Compañera Mary, abuela querida... ¡PRESENTE!

CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional)
en el ENA - Encuentro Nacional Antirrepresivo