
Tu mamá medía un metro setenta, era delgada, tenía piel clara, cabello ondulado y castaño tirando a rubio, ojos color miel y una hermosísima sonrisa que desnudaba sus dientes muy blancos y parejos. Sus voz tenía una dulzura particular porque cuando hablaba se le patinaba un poco la “ese”. Aunque, a raíz de su ímpetu juvenil, caminaba siempre apurada y de un modo algo atolondrada, era realmente delicada. Quienes la conocieron comentan que Diana llamaba la atención por su “brillantez intelectual”, por ser “excelente alumna” y por sus vehementes “discursos de asambleas”.
El amor y esperanza que tengo en mi corazón es tan grande que espero llegue al tuyo y vengas a mi. Búscate que me encontraras tan pronto como quieras. Te espero, te busco y te quiero mucho mi querida Clara Anahí.