miércoles, 27 de junio de 2012

Adolfo Ernesto Chorni, "Mandel", "Zheide", secuestrado el 27/6/1978

“Mandel”. Abogado de obreros. Militante en Capital Federal del MR-17 y luego del FR-17. Secuestrado-desaparecido el 27 de junio de 1978 a la edad de 36 años. Su hermana Elba lo llamaba con justa razón “Quijote defensor de pobres, hombre de bien y de esperanza”.  

Hoy es un nuevo aniversario del secuestro del Zheide, Mandel, Adolfo Ernesto Chorni. Hay datos formales tales como : Nº G.F. 2891, 30 años, argentino, abogado. CI 5,895.495. Desaparecido el 27/6/78, Nº CONADEP1115, Declaración Nº 4545. Fue secuestrado en Capital Federal. Vivía en Villa Crespo, en el corazón del barrio, su hermana Elba Ana Gloria Chorni descubrió la primera placa en Homenaje a los desaparecidos del barrio. Adolfo Ernesto Chorni figura en la lista de abogados desaparecidos. No hay testimonio de su paso por un CCD.  Nº CONADEP: 1115, Declaración No: 4545. No hay testimonio de su paso por un CCD., que son indispensables para  cualquier tipo de búsqueda, de encontrar a alguien con quien se haya abrazado....

Figura en distintas listas, de abogados desaparecidos, de judíos desaparecidos, de alumnos desaparecidos del secundario dónde cursó con otros compañero-amigo-hermano, Tito Antebi; en el barrio... está en las baldosas y en las piedras que se van plantando en la memoria colectiva... 
 
Probablemente sólo el nombre diga a muchos de su sonrisa, de su alegría, de su solidaridad permanente, de su humanidad sin fisuras...

Quizás con sólo el nombre, se pueda entender que todos cuantos compartimos con el Zheide, la pasión por la vida y la justicia, que es esto de la militancia, aún cuando estuviéramos en organizaciones partidarias distintas y que superando sectarismos de mezquinos, transitamos la alegrías y los penares, desde las razones del corazón...
Los años pueden seguir acumulando espacios de tiempo, pero la edad de los sueños, de la utopía, no tiene vencimiento, y, en ella, tu nombre, Zheide querido, es llamado de cosecha, de recolección...
Gracias por haber enriquecido la vida.

Andrea Benites-Dumont